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El Archivo Municipal “Clara Campoamor” de Crevillent nos recuerda ‘La fiesta del Trabajo’ en 1906

El Archivo Municipal “Clara Campoamor” de Crevillent nos recuerda ‘La fiesta del Trabajo’ en 1906
  • Esta festividad es una de las fiestas civiles más importantes en la localidad, cuyo origen se remonta a finales del siglo XIX

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El Archivo Municipal “Clara Campoamor” de Crevillent nos recuerda ‘La fiesta del Trabajo’ en 1906 - (foto 2)

Desde el Archivo Municipal “Clara Campoamor” ,dependiente del Ayuntamiento de Crevillent, con motivo de la festividad nacional del 1 de mayo, ‘Día Internacional de los Trabajadores’ se recuerda ‘La fiesta del Trabajo’ en 1906, ya que esta festividad civil es una de las más importantes de la localidad. El origen de esta festividad se remonta a finales del siglo XIX cuando surge el movimiento obrero que consiguió entre sus logros, la implantación de la jornada laboral de ocho horas y que se consolidó y extendió por toda Europa durante la centuria siguiente.

En Crevillent, hace 120 años, los actos programados por el Centro Obrero para celebrar este Primero de mayo se prolongaron durante todo el día, con asistencia de gran número de crevillentinos, y la presencia de la música, siempre presente en los momentos y fiestas más importantes, tal y como nos cuenta una crónica de la época: “A las cinco y medio de la mañana de dicho día, la aplaudida banda de música La Primitiva o del “16”, recorría las calles de la población […] Delante de la música y abriendo la marca, iban varios obreros en manifestación pacífica, quienes llevaban dos banderas, una nacional y otra roja, además de los tres estandartes pertenecientes a otras tantas sociedades de resistencia.”

Toda la comitiva se dirigió al Centro Obrero, situado en la Plaza de la Constitución donde, por la tarde, la banda tocó algunas piezas y por la noche, “los espaciosos salones del Centro Obrero resultaron insuficientes para contener a los centenares de personas que quedaron a la parte de afuera, las cuales deseaban oír la elocuente palabra de los oradores”, entre los cuales había profesores y niños, como Dolores Licián, de tan sólo 5 años, “la cual dijo su discurso con tal naturalidad que hizo arrancar lágrimas y aplausos a la multitud”. Crónicas y anécdotas que ayudan a conocer mejor el pasado más reciente y las fiestas y tradiciones crevillentinas.

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