Un local de El Campello cumple 100 años regentado por la misma familia
El estanco de la calle San Pedro de El Campello cumple 100 años de historia regentado por la misma familia
Dice la Asociación de Empresa Familiar que lo más difícil de un negocio es que perdure generación tras generación. Lo más común es que la cadena se rompa en la mayoría de los casos en la tercera.
Pero no es el caso del estanco número 3 de El Campello, conocido como “el estanco del barrio de pescadores”, que acaba de cumplir 100 años de historia regentado por la misma familia desde 1925, siempre prestando servicio en el número 44 de la calle San Pedro, que ahora es el 60.
Dos décadas después de que El Campello naciera como municipio independiente de Alicante, el 13 de febrero de 1925 abrió las puertas el establecimiento en la que fue la casa del “tio Pep Sena” y de la “tía Ramona la vilera”. El primero que regentó el negocio fue Pere Gomis Lledó.
No era entonces un estanco al uso actual. La pequeña tienda, que nació modestamente en el corazón del barrio de pescadores, fue convirtiéndose en un lugar de referencia para los vecinos, donde se abastecían de tabaco y otros productos, como sellos, estropajos, hilos, alimentos o bebidas, entre otros.
Pero el negocio sirvió para mucho más, pues en él se construían relaciones sociales de la vecindad, hasta convertirse en un lugar donde cada cliente se encontraba como en casa. Durante los años de la guerra civil y la posguerra, allí se practicó el trueque, de forma que los vecinos del pueblo, y otros llegados de municipios cercanos cambiaban pescado o productos agrícolas por tabaco.
GENERACIÓN TRAS GENERACIÓN
Tras el fallecimiento de Pere Gomis, en 1947, heredó el estanco su mujer María Consol Esteve Galvany, que tuvo que superar algún problema serio cuando el régimen imperante le negó inicialmente la titularidad porque su marido defendía los valores de la República y tenía ideas progresistas con respecto a temas como la igualdad, la solidaridad, la democracia, la paz o el acceso a una vida digna, entre otros, curiosamente ahora de rabiosa actualidad.
Superadas las trabas con el apoyo de las “fuerzas vivas” del pueblo, su hijo Pere Gomis Esteve (“Pedro el del estanco”), que había aprendido el oficio, dejó sus estudios de inspector de aduanas y se incorporó a trabajar en el negocio familiar, aportando novedosas ideas, pero sin perder la esencia.
El 5 de septiembre de 1954, Pere se casa con Carme Galvany Esplà, (“Carme Felip”), y juntos llevaron el estanco durante varias décadas, siempre junto a Consuelo, la titular de forma definitiva desde el 30 de junio de 1961 hasta el 16 de agosto de 1986, cuando falleció.
Como negocio de un barrio de pescadores, durante las temporadas en que los hombres faenaban en la mar, muchos de los productos que se vendían en la tienda se daban “fiados” a sus mujeres, sabedores de que al volver los maridos se pagaban las cuentas pendientes.
Fue en 1982 cuando el pequeño local dejó de ser lo que se conocía en España como “tienda de ultramarinos”, centrándose en el tabaco y artículos para el fumador, apostando desde un primer momento por disponer de todas las marcas internacionales de cigarrillos, tabaco de liar y de pipa para el incipiente turismo internacional que visitaba ya El Campello.
Tras la muerte de Consuelo Esteve, la titularidad pasó a su nieta, María Carmen Gomis Galvany, que es la titular del negocio desde el 14 de enero de 1987.
No sin esfuerzo, el estanco sigue en pie, manteniendo la esencia de siempre, pero con la mirada puesta en el futuro. Como negocio familiar que es, todos los miembros de la saga han trabajado en el estanco en un momento u otro, ya sea de una manera formal o echando una mano en momentos puntuales.
El hijo mayor de María Carmen, Víctor Boix Gomis, sigue fiel al oficio (como cuarta generación), y en la actualidad es el gerente.
Y una curiosidad: durante estos 100 años, el “estanco del barrio de pescadores” jamás ha cerrado las puertas, ni por vacaciones, ni durante el conflicto bélico civil, ni durante la pandemia.
Tras cumplir un siglo de historia, el comercio de la familia Gomis es mucho más que eso. Es el resultado de generaciones que han trabajado con pasión, un símbolo de compromiso con la comunidad y un testigo de cómo la tradición y la innovación pueden ir de la mano.
El local acoge ahora una interesante exposición de materiales y documentos que marcan su historia, y para felicitar su longevidad y desearle a los actuales regentes una larga vida, han recibido las visita y las felicitaciones del alcalde, Juanjo Berenguer; la concejala de Comercio, Marisa Paredes, y la edil de Cultura, Dorian Gomis.